viernes, 20 de marzo de 2009

Mantra


No llevar la carga de lo ya ocurrido, de todo lo imposible de modificar, supone una especie de gran alivio a la hora de moverse por el presente.


Todos somos lo mismo, sonamos igual cuando vomitamos.


El amor empieza a morirse – igual que nosotros- a partir del momento exacto de su nacimiento.


En el amor, casi siempre, uno pregunta y otro contesta. Por lo general, el amor del que responde es el que se muere primero.


Estar muerto es igual a como era todo antes de nacieras, ¿o no lo recuerdas?


Las horas, los días, los años no te sirven para nada salvo para medir lo finito, para ordenar lo perecedero.


¿Quien dice que la soledad es un problema de los solitarios?


Nada es como es sino como se recuerda.

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